Cuando uno entrena a deportistas muy jóvenes tiene que ser creativo y encontrar las palabras adecuadas para transmitir éste o aquél concepto. Luego, ja, ja, resulta que el truquillo que utiliza con chavales de nueve años lo aplica a los adultos y funciona igual de bien, aún tratándose de imágenes concebidas para ser comprendidas por los niños. Éste es el caso de lo que muchos compañeros llaman “la posición del gorila”.
Bueno, terminamos hoy con nuestra serie de articulillos sobre el uso del esquí interior. Hemos insistido mucho en que sus problemas acostumbran a desaparecer con una buena técnica de base y que el origen de los errores en el esquí interior suele estar, principalmente, en una mala posición o en un exceso de inclinación. Sin embargo hay ocasiones en los que, efectivamente, el esquí interior se utiliza mal. Veámoslas hoy.
Yo no sé si esto está mal o está bien, pero hoy voy a hablar de un articulista que muchos de ustedes conocerán. Hace años que leo en varias revistas bien acreditadas a Xavi Fané, al que no conozco salvo por amigos comunes y algún correillo que hemos intercambiado.
Es un tío simpático, es un hombre de la montaña y encima escribe bien, qué digo bien ¡ojala escribiera yo así! Ja, ja… en fin, que acabo de leer su último articulillo en una revista (de la competencia ¡maaaaádre mía! ¡Que mi editora me perdone!) y no podía remediar dedicarle aquí unas letrillas. ¡Xavi, espero que se libro que querías publicar haya salido a la luz!
¡Buenas huellas!
Seguimos hablando del esquí interior, aunque no sin recordar que lo importante es el exterior, ja, ja… en fin, no se me enfaden, pero nunca lo repetiremos lo suficiente: sin una buen a técnica de base y, sobretodo, sin una buena posición, es inútil preocuparse de lo que pasa con el esquí del monte; es más, probablemente, cuando solucionemos nuestros problemas de base, lo más seguro es que el esquí interior también funcione bien, y de manera inconsciente y natural. Pero vayamos a lo nuestro:
Puede que el esquí sea difícil de aprender; es posible, pero también es verdad que la mayoría de las dificultades nos las imponen los mitos, las falacias y los prejuicios que tenemos o que nos han contado sobre lo que cuesta hacer tal o cual cosa. Dos casos muy típicos son el hielo y la nieve virgen ¡maaaaaádre mía! con lo fácil que resultaría si nadie nos dijera que no se puede…. Les contaré dos anécdotas:
Decía la semana pasada que no hay que preocuparse mucho por el esquí interior. Más bien al contrario, ya que éste funcionará correctamente como consecuencia de utilizar bien el exterior, que sigue siendo el importante. No obstante, ya que el interior “también existe”, je, je, y puede perjudicarnos, enumeraba una serie de problemas o de síntomas que podían delatar un mal uso de los mismos. Veamos hoy uno de estos problemas, las piernas en X o en A. Ésta es la típica postura de rodillas más juntas que los pies y que puede deberse a distintas causas.
Uno de los temas que más preocupan a la mayoría de los aficionados es cómo conducir mejor el esquí interior. Efectivamente, si utilizamos bien el esquí del monte esquiaremos más rápido y más eficientemente pero, no nos preocupemos demasiado: el esquí del valle sigue siendo el dominante y al que más atención deberíamos prestar.
Queridos lectores, llega la Navidad, así que lo típico, flipen ustedes mucho, gasten cuidao por esas pistas de Dios y, por supuesto, tengan unas felices fiestas y un próspero año nuevo. Yo no les voy a vender nada, juas, juas, pero no dejen de hacer caso a tos los que quieran colocarles algún regalito, que siempre es bueno acordarse de los seres queridos y, ya saben, todo lo que den les será devuelto. Por lo menos eso creo yo. ¡Felicidades y muy buenas huellas!
Este mes de Diciembre, en las revistas Outdoor y Sport Life, pueden leer ustedes sendos artículos sobre esquí. El uno sobre esquí de montaña y el otro sobre la batallita de mi próximo librillo.
En mi visita al Valle de Aran tuve la suerte de charlar un rato con los estudiantes del TD 2 en la ETEVA (Escola de Tecnics Esportius Val D’Arán). Les cuento un par de anécdotas...
En el esquí moderno, durante el desencadenamiento del viraje, es crucial proyectar las masas del cuerpo hacia el interior de la nueva curva. En ese delicado momento en el que nos “lanzamos” a la máxima pendiente, la clavada de bastón juega un importante papel tanto para llevar a cabo el gesto con el suficiente dinamismo como para equilibrarnos.


