No paro de leer en los foros que si hay que cantear, que si meter cantos, que si patatín y que si patatán. Otra leyenda urbana. Si el canteo no va unido a la presión sirve más bien de poco; a veces, es incluso perjudicial. El esquí gira, entre otras cosas, por tres razones, por el efecto direccional que le demos nosotros, por el efecto direccional que él mismo tiene (es decir, por su línea de cotas) y por la presión que se ejerce sobre ellos y que hace que se comben y adopten una curvatura. El canteo, pues, influye sólo sobre una de ellas y, sin presión, ni siquiera tiene efecto.
El solo peso de nuestro cuerpo ya ejerce algo de presión, pero esto no es suficiente en todos los casos, así que la mayoría de las veces deberemos preocuparnos más de regular la fuerza que ejercemos activamente contra el suelo (o la que ejercen las fuerzas externas) que del ángulo de canteo que estamos adoptando. Si sólo nos preocupamos de cantear, probablemente nos quedaremos retrasados; en los planos iremos la mar de bien pero, en cuanto la cosa se complique no podremos controlar nuestro vehículo.
Finalmente, diremos que eso de "meter cantos" es algo bastante confuso y que hay que explicar muy detenidamente, porque a lo largo de la curva cambia la posición en que estamos respecto del plano de la pista y, en consecuencia, el ángulo de canteo cambia, lo queramos o no. Por ejemplo, al inicio de la curva el ángulo es totalmente distinto que en la máxima pendiente o que al final de la vuelta, y esto puede ocurrir sin que hagamos absolutamente nada por meter o "sacar" los cantos, simplemente con la intención de cambiar de dirección. Pero esto ya lo explicaremos en otro articulín.
Hasta la semana que viene ¡Buenas huellas!

Siempre es bien recibido un nuevo trabajo sobre esquí. Nuestro amigo Robert Puente acaba de sacar una auténtica enciclopedia sobre nuestro querido deporte. Conociendo su trayectoria y su arraigo en el mundo de la montaña, este libro debe de ser imprescindible en nuestras estanterías ¡Enhorabuena por el parto machote, y mucha suerte!
Se suele pensar que por llevar el centro de gravedad más bajo se va a tener más estabilidad; así, mucha gente esquía muy agachada con la sensación subjetiva de que van a ir más seguros. Ello puede ser válido para un coche o una bicicleta, por ejemplo, pero en los humanos (en los bípedos en general) la cuestión no es tan sencilla, ya que nuestra estructura músculo esquelética y nuestro sentido del equilibrio están diseñados, nada menos que por la Madre Naturaleza y tras miles de años de evolución, para moverse llevando el centro de gravedad alto, y no bajo. Interesante ¿Verdad?
Ayer estuve esquiando con un viejo amigo que colgó los cachivaches de su vida ajetreada y fundó una ONG. Ésta se llama Pozos sin Fronteras y se dedica, como pueden imaginarse, a construir pozos en lugares done hay escasez de agua. Y ustedes dirán: Esto ¿qué tiene que ver con el esquí?

Las semanas anteriores hemos hablado de pensar en nuestro centro de gravedad en la pista y en los baches, pero si hay un lugar donde realmente resulta interesante centrarnos en nuestro centro de masas, es en el fuera de pista, pues el terreno inestable que pisamos no nos permite equilibrarnos tan fácilmente como sobre una superficie dura.
Tanto cuando trabajaba en Estados Unidos, como cuando lo hacía en Austria, se me conocía bien por emplear profusamente la técnica pedagógica llamada "el método del bastón" (pole treatment, en inglés, o stöcke methode en alemán). Ésta es una técnica que se fundamenta en el conocido principio del reflejo condicionado, y que presenta una enorme efectividad en la mayoría de los casos.

El otro día hablábamos de uno de los beneficios de concentrarse en el centro de gravedad al esquiar en la pista; hoy vamos a ver que esto también puede ayudarnos en otras circunstancias. El caso mejor conocido por todos es, obviamente, el de los baches, donde el terreno irregular nos obliga a tratar de permanecer equilibrados por encima de cualquier otra cuestión técnica. Como de baches, absorción y equilibrio hemos hablado ya bastante en este blog, hoy nos fijaremos en uno de esos detalles que diferencian a los baches modernos de la técnica tradicional: el cambio por rolido de los pies, en lugar del bien conocido cambio por pivotameinto.

Saber dónde tiene uno el centro de gravedad y ser capaz de sentirlo en movimiento puede ayudarnos a esquiar con mayor eficiencia. De hecho, es una de las cosas que están entrenando muchos atletas de diversos equipos con objeto - simple y llanamente - de interactuar mejor con el medio en el que se mueven. Pero ésto no solo sirve para los corredores, y todos podemos incorporar este "truquillo sensorial" a nuestro esquí, muy fácil y rápidamente.

Mi amigo Nes, conocido entrenador del club CEVA del Valle de Arán (ahora en 2009 nada menos que entrenador del equipo B en Mammoth, California, EEUU) ha sacado a la venta un nuevo DVD sobre esquí, con la prestigiosa editorial DESNIVEL. El video se llama Escuela de Esquí Deportivo, y cuenta con un CD y un librillo explicativo, claro y conciso, que sirve de soporte a las imágenes del propio DVD.

Hoy hace diez años que Fernando Wilhelmi me propuso escribir artículos sobre esquí en la web de Sierra Nevada. Maaaádre del amor hermoso. Entonces, esto de Nevasport era una especie de ¡pero tíos, es que no tenéis otra cosa en la que perder el tiempo! Supongo que aquél primer escrito lo leyeron nada más que Pepe y Frenando, y quizás algún otro despistado de la Sierra que ya contaba con una conexión a algo que, en aquellos momentos, no sabíamos si a la larga serviría exactamente para trabajar o para jugar. Al final ha resultado que servía para ambas cosas.
Como muchos lectores saben, la empresa Giesse Sport distribuye en España, entre otras marcas, los esquís Stöckli, magníficas herramientas hechas a mano en una limitadísima tirada artesanal. Afortunadamente, gracias al acuerdo que mantengo con mi viejo amigo y patrocinador, Ilíberis, disfruto de este material desde hace unos años. Recientemente acaban de actualizar su página donde pueden descargarse el nuevo catálogo de estos exclusivos esquís.
Los tiempos cambian, siempre ha sido así, y hoy estamos asistiendo a una de las revoluciones que marcarán a la humanidad. Pasarán años hasta que podamos ver con perspectiva las dimensiones reales del fenómeno de Internet, pero, de momento, podemos ir señalando algunos cambios significativos y bastante interesantes. Hace poco, el deseo de la gente era principalmente “bajarse cosas” de Internet, hoy, sin embargo, el mayor interés es “subir cosas” a la red. Compartir, contar cosas, darse a conocer… La enseñanza del esquí, como no podía ser de otra manera, no es ajena a éste fenómeno del "uploading".


