Gore-Tex®: Móntate un buen equipo cuando hagas travesía

Gore-Tex®: Móntate un buen equipo cuando hagas travesía

Ivan M  Ivan M » Esquí, Ropa y accesorios, gore-tex » Publicado el 9/2/2010

Gore-tex outdoor

Habíamos pasado la noche en el refugio y salimos con los esquís a la espalda para afrontar la larga ascensión. Pero cuando cayó la tarde y empezamos a subir las enormes palas que precedían al glaciar, ya vimos que no iba a ser fácil. La nieve estaba muy dura y los cantos apenas si conseguían penetrar en la superficie. Por la mañana, en cambio, el día fue espléndido y la nieve parecía brillar como un pastel de nata recién horneado.

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Gore-tex outdoor

Habíamos pasado la noche en el refugio y salimos con los esquís a la espalda para afrontar la larga ascensión. Pero cuando cayó la tarde y empezamos a subir las enormes palas que precedían al glaciar, ya vimos que no iba a ser fácil. La nieve estaba muy dura y los cantos apenas si conseguían penetrar en la superficie. Por la mañana, en cambio, el día fue espléndido y la nieve parecía brillar como un pastel de nata recién horneado.

A cada paso que daba, mi pantalón Haglöfs equipado con la tecnología GORE-TEX® Pro Shell se hundía hasta casi las rodillas, con lo que cada metro que avanzaba era un pequeño triunfo. Recuerdo que mientras me ajustaba mis guantes ZANIER con tecnología de producto GORE-TEX® X-Trafit observaba a Jon abrir la marcha y me sentía feliz de ir detrás suyo y de conservar algo de energía.

Trango World
TRangoWorld con Gore-Tex® Pro-Shell
A eso de las cuatro, recuerdo que cayó nieve fresca. Yo, en realidad, prefiero la nieve rápida, dura y compacta que se forma los días despejados y ventosos. El caso es que después de dos horas ascendiendo se nos ofreció un descenso no demasiado pronunciado, con nieve virgen, que se convirtió en un soplo de libertad. Así que nos quitamos las pieles de foca para aprovechar y disfrutar los giros y llegamos hasta una especie de collado, bastante vertical, que nos permitía un descenso pronunciado, que realizamos sobre todo por las pendientes más abrigadas, ya que la nieve estaba helada.

Como ya sabéis, la eterna duda que tenemos los aficionados al esquí de travesía es con cuánto equipo hay que cargar. Recuerdo que durante la ascensión nos tropezamos con un francés que no llevaba ni macuto, ni mochila, ni ropa de repuesto, únicamente una chaqueta tipo motorista que no le protegía de las bajas temperaturas, ya que no era precisamente la chaqueta de piel que fabrica Dainesse y que viene equipada con la membrana GORE-TEX® Pro Shell. Cuando le preguntamos, nos dijo que no tenía ninguna experiencia, por que le insistimos que se diera media vuelta y volviera otro día mejor equipado. Fue en ese momento, cuando recuerdo que me ajusté mi chaqueta TRANGOWORLD de color gris, confeccionada en GORE-TEX® Pro-Shell o lo que es lo mismo: impermeable, transpirable y cortavientos, con capucha fija ajustable, mangas conformadas, ventilación en las axilas, paranieves desmontable, cremalleras estancas y ajuste de bajos mediante elásticos. Fue subirme la cremallera hasta arriba y sentirme en el cielo. Puede que parezca demasiado obvio, pero si uno no está bien por dentro, difícilmente puede disfrutar lo que se le brinda fuera.

Finalmente, llegamos al refugio sobre las seis menos cuarto de la tarde, aprovechando los últimos rayos de sol. En un principio, habíamos calculado que llegaríamos un par de horas antes, pero el hecho de que empeorara el día nos retrasó.

Ahora, mientras sostengo un tazón de té humeante, recuerdo la parte superior del glaciar, que ha sido una auténtica gozada, sobre todo cuando la pendiente ha aflojado un poco y nos hemos podido relajar esquiando. Pienso en esto mientras me descalzo y cuelgo mi chaqueta de tres capas THE NORTH FACE con GORE-TEX® Soft Shell. A unos diez metros de mi litera queda el francés del que os hablaba antes, que sigue tiritando y al que le he dejado mi chaqueta GORE-TEX® para que entre en calor. Según he podido entenderle, ha llegado al refugio en compañía de sus dos colegas y de un grupo de vascos cuando ya casi no se veía nada. Mi mensaje para él es que vale la pena ir bien equipado. Ahora mismo, estoy seguro, ya ha aprendido esa lección. Es más, la próxima vez que vuelva llevará GORE-TEX® Así me lo ha prometido y así se lo he recomendado yo. Es más me mandará una foto, algo que hemos celebrado por adelantado entrechocando nuestros tazones humeantes e intercambiando una sonrisa.