
Circo alpino

azud » Descensos legendarios, Maier, Nagano » Publicado el 3/12/2007
Si hay una caida fija en la retina de todo buen aficionado al esquí de competición es ésta, de hecho su protagonista hasta ha vendido camisetas en su tienda con las fotos de la caida!! Impresionante caida, pero aún más impresionante recuperación y vuelta de uno de los más grandes esquiadores de todos los tiempos: Hermann Maier.
"Está muerto". Esto es lo que a muchos aficionados pensamos cuando vimos el espectacular accidente que sufrió Hermann Maier en Nagano, concretamente en la pequeña estación de Happo'one donde se disputaron las pruebas de velocidad.
Herman Maier, conocido también como "Das Monster" o más popularmente como "Herminator" por sus seguidores, era en los Juegos Olímpicos de Nagano uno de los mejores esquiadores del mundo y claro aspirante a 4 medallas de oro.
Fue en la prueba de Descenso, cuando intentando hacer un giro a la izquierda en un tramo helado, sus esquís no agarraron lo suficiente y su cuerpo literalmente voló a más de 100 km por hora.
El fuerte viento (posteriormente se tuvo que modificar el trazado por este motivo), le llevó por los aires como si fuera una bolsa de plástico. Fue dando vueltas por los aires hasta que chocó contra las redes de protección.
Hermann Maier declaró lo siguiente después de la carrera: "Iba muy rápido y note una fuerte ráfaga de viento por mi espalda, volé por los aires y me quedé mirando al cielo, miré hacía abajo vi la nieve y esperé a la caída".
Maier no sólo sobrevivió al accidente, sino que se levantó por su propio pie y abandonó la pista. Sólo tuvo leves molestias en la rodilla y el hombro.

Los días siguientes, Herminator demostró su fortaleza regresando a la competición tan solo 24 horas después dispuesto a competir contra los mejores del mundo.
Sorprendentemente, y teniendo en cuenta su lesión de rodilla y los recuerdos recientes del accidente, Maier dominó ganando dos medallas de oro.
Había nacido un mito. Hermann Maier había pasado de la tragedia a la gloria en escasas 24 horas. Y su más dura prueba aún estaba por llegar.