Mecánica del esquí y biomecánica del esquiador. Artículo completo.
Para estudiosos, profesionales o apasionados del esquí alpino, entrega completa del artículo de Justo Uslé Álvarez, director del CEDI Sierra Nevada
PARTE 1ª -. MECÁNICA DEL ESQUÍ
PARTE 2ª -. EL DISEÑO
PARTE 3ª -. EL CONTACTO ESQUÍ-NIEVE
PARTE 4º- LA MOTRICIDAD ANALISIS BIOMECANICO
¿Por qué gira un esquí? Muy buena pregunta, aunque para contestarla debamos recorrer un camino que nos enseñe por qué están diseñados así los esquís. Normalmente se dice que son necesarias 4 cosas para que un esquí gire:
- que el esquí esté en movimiento y sobre la nieve;
- que se ejerza un esfuerzo sobre él y sobre la nieve;
- que exista un ángulo de toma de cantos y,
- que el material posea unas características mecánicas apropiadas.
Y será a esto último a lo que nos vamos a referir, puesto que los tres primeros parecen obvios, pero no está tan claro cuales son las características mecánicas apropiadas. Para ello debemos conocer antes algo sobre los movimientos del esquí y algunos conceptos de mecánica general.
Los movimientos del esquí. Para definir los movimientos del esquí situemos sobre su centro de gravedad tres ejes espaciales, “x”, “y”, “z”. Existirán movimientos a lo largo del eje longitudinal, el eje “y”, y otros que se detectan lateralmente al eje vertical, que originaran la inclinación de cantos o toma de cantos.
Los movimientos alrededor del eje transversal, el eje “x”, producen un balanceo del esquí parecido al que se localiza en los barcos a la entrada y salida de las olas, siendo un movimiento que se produce por la inclinación atrás y adelante del esquiador, que podrá definir el radio de giro cuando esquiamos.
Y por último los movimientos alrededor del eje vertical, eje “z”, provocan un desplazamiento en la dirección del esquí y está relacionado con el pivotamiento.(figura 1)
El concepto de tensión. Siguiendo las teorías de Malcom Millais, Tensión es una palabra de uso común, pero en su acepción relativa a la ingeniería se le atribuye el significado de “una fuerza dividida por una superficie” por lo que la distribución de tensiones describe como varían éstas a lo largo de una superficie, que en este caso será la base del esquí.
Aislando una sección de la base, podremos comprobar que cada fuerza ejercida sobre la parte superior del esquí tiene una reacción sobre la inferior. Y si esta sección la dividimos en 20 secciones por unidad, la fuerza F se dividirá en 20 fuerzas por unidad de superficie y la suma de todas la F de la una a la veinte, que finalmente será igual a la fuerza total F. Puede ocurrir que las fuerzas varíen a lo largo de la sección del esquí, y la variación de las tensiones nos ofrecería una forma triangular. Así, por regla general, admitiremos que la suma de las tensiones debe ser igual al esfuerzo interno que actúa en la sección y este está situado en el centro de las tensiones. (figura 2)

Las tensiones las podemos incrementar o reducir a propósito mediante el diseño de la geometría del esquí y al esfuerzo que hagamos sobre el mismo. Indudablemente, un apoyo firme sobre los cantos significa una tensión muy alta, similar a la que obtendríamos en una chincheta con una cabeza grande, que permite presionar con el dedo pulgar empleando una tensión baja. Así, una punta afilada puede producir una tensión alta que nos permita introducirla en una superficie dura. (figura 3)

Por lo tanto la distribución de tensiones a lo largo del esquí va a suponer:
- que movamos nuestro cuerpo para concentrar las tensiones en una parte del esquí,en el centro, atrás o adelante
- que la tensión concentrada en una parte del esquí puede producir en este un agarre muy superior al del resto del esquí, lo cual transformará este agarre en una frenada y en un giro de la sección transversal, que llamaremos torsión, pudiéndose producir movimientos mas o menos circulares a todo lo largo del esquí.
- que el contacto esquí nieve lo adapta el corredor a su interés y situación de la bajada, produciendo mayor o menor deslizamiento y por lo tanto mayor o menor velocidad.
Aquí reside la verdadera maestría del esquiador: tratar de concentrar menos los esfuerzos y hacer que el esquí deslice perfectamente sin perder la trayectoria.
Concepto de tensión-deformación .La carga que apliquemos sobre una sección del esquí se repartirá sobre la superficie de contacto con la nieve, pudiéndose repartir de una forma homogénea, es decir, igual a lo largo de la sección, o variable a lo largo de la misma, y aplicable tanto para la sección longitudinal como para la transversal.
La tensión repartida longitudinalmente, esto es, en el eje “y-y”, se hace a través de los denominados momentos de flexión, es decir, por los giros que se dan en los apoyos del esquí con respecto a como situemos el peso. Esta tensión no hay que confundirla con la tensión producida por el peso del esquiador en la nieve, que sería una compresión, y que se determinaría en Kgr/cm2, mientras que el momento de flexión se determina en Kgr.m.
Cada tensión da origen a una deformación tanto de la nieve como del esquí. La deformación por compresión en el aparato es insignificante, pues aunque el esquí se comprima, este no se deforma, lo que produce una huella significativa en la nieve y la aplasta lateralmente. Este movimiento ofrece generalmente una resistencia a la compresión muy inferior del esquí sobre la nieve. Estas deformaciones por compresión se localizaran en la parte del esquí donde apliquemos la carga, de tal forma que cuanto más lejos estemos del apoyo, la tensión podrá será mayor, siendo esto válido tanto en la flexión del esquí como en la torsión. Por lo tanto, son los extremos del esquí, generalmente, los puntos en los que se producen las mayores deformaciones del aparato y las que dan origen a la entrada y salida de los giros.
Los principales esfuerzos: La flexión es la principal característica de un esquí, que hace que este se acomode en cualquier circunstancia de la superficie de la nieve, tanto en línea recta como en curva. Tiene una importancia capital en el reparto de presiones pues la deformación del esquí facilita el giro tanto de forma derrapada como cortada. El esquí se deforma por el peso del esquiador y el contacto con la nieve, haciendo que un borde del mismo tome contacto con la nieve a lo largo del desplazamiento , produciendo una huella en la nieve que luego analizaremos. La deformación del esquí por flexión es máxima cuando entra en una zona irregular, por ejemplo entre baches, y su deformación extrema puede dar lugar, aunque raramente, a que el material adquiera lo que se denomina período plástico y quede deformado, arqueado, volviéndose inservible. El esquí siempre deberá mantener sus características elásticas y ante cualquier esfuerzo, deberá recuperar su forma inicial, cualidad que se ha definido clásicamente como “nervio del esquí”, lo que define su elasticidad.
Conforme sea el tipo de esquí alpino que necesitemos, bien para slalom especial, gigante, súper gigante, descenso, o esquícross, los indicadores de flexión variarán dependiendo de las necesidades, y así, el nervio, o recuperación de la forma será más acusada en los esquís de slalom especial debido a que los cambios de dirección y deformación de los esquís son muy rápidos.
La torsión. Junto con la flexión, la torsión es la característica más importante del esquí alpino moderno. Antiguamente, la torsión jugaba un papel secundario pues el giro estaba derivado de los aligeramientos y las tomas de contacto atrás- adelante. Con la creación del diseño parabólico la torsión es el elemento clave, como luego veremos, en el giro del esquí.
La combinación de flexión y torsión da origen al denominado esfuerzo direccional que es el auténtico autor del giro cortado, tan buscado y practicado por los esquiadores actuales.
El esfuerzo direccional. La combinación de los esfuerzos de torsión y de flexión hacen que la geometría del esquí se deforme según la figura y que este movimiento, principalmente torsor, asiente una parte del esquí prácticamente sobre el canto y sobre la pared de nieve que crea . Puesto que esa compresión de la pared no se da por igual a lo largo del esquí, obviamente no puede producirse una deformación lineal sino que esta será proporcional a la sección del esquí en cada punto; ésta a su vez variará dependiendo de la línea de cotas, lo que producirá sobre la nieve una huella que sería la envolvente, es decir “la tangente a los diferentes círculos de radio de giro variable a lo largo de las secciones del esquí”. Esta figura, teóricamente es una parábola y por eso se denominan así a los esquís modernos que emplean esta forma (aunque en matemática a esto lo denominaríamos “clotoide”, que es la “curva tangente al eje de las abscisas en el origen y cuyo radio de curvatura disminuye de manera inversamente proporcional a la distancia recorrida sobre ella. Es por ello que en el punto origen de la curva, el radio es infinito).“De esta forma se diseñan hoy día las carreteras de radio de giro variable, los trazados de líneas ferroviarias, etc., lugares donde se pretende que la velocidad sea constante y no diminuya por la fuerza centrípeta excesiva de las curvas”.
Con la ayuda de software, como el conocido “Autocad”, hemos podido reproducir los esfuerzos de torsión “T” a lo largo de la sección “y-y” del esquí, demostrando cómo la huella producida por la deformación del esquí es la curva descrita anteriormente. Por lo tanto no hay un radio de giro único en cada curva, sino que este es variable y dependerá de la posición del esquiador y del estado de la nieve.
Lo mismo que decíamos en el deslizamiento sucede aquí con el radio de giro: vuelve a ser el dominio del esquiador lo que hará decidir su efectividad en la curva.
PARTE 2ª -. EL DISEÑO
La línea de cotas parabólica. El método de construcción.
Los métodos de construcción de la línea de cotas siempre están basados en una aproximación teórica del viraje, en ocasiones proponiendo un viraje cortado con ausencia total de derrapaje y de pivotamiento, dándonos cuenta de que esto no es ni bueno ni malo, si no que directamente no es posible, como veremos mas adelante. Realizando un viraje cortado, el esquí se deforma uniformemente a lo largo de la curva y la línea de cotas tendrá un contacto regular sobre la nieve y se confundirá con la trayectoria del esquí.
En el transcurso del viraje, el esquiador está equilibrado sobre el canto. Para que esto sea posible será necesario que la fuerza centrífuga, Fc, compense la fuerza de atracción de la tierra a través del peso del esquiador, P. La línea de cotas del esquí se obtiene por proyección de la trayectoria en un plano del esquí. En principio podríamos decir que es parte de una elipse, aunque como ya hemos dicho, el esquí es muy parecido a una parábola.
El diseño y la forma de los esquís actuales, más aún desde la revolución del esquí parabólico, da respuesta a las necesidades de cada usuario. Así, aunque disponemos de una inmensa gama de materiales, que van desde los destinados a niños, alquiler, fuera de pista, especialidades alpinas y otros muchos, son los esquís de competición los que marcan tendencia y ayudan a través de grandes eventos, que las marcas sean conocidas, deseadas y finalmente vendidas. Pero los esquís de carrera, aquellos que apuntan la diferencia en los pies de los deportistas, se hacen de una manera artesanal y en algunos casos, (esquiadores de primera serie mundial), se trata de materiales hechos a medida de sus necesidades, a la carta.
Para hacernos una idea, en la fábrica francesa de esquís Dynastar, la producción de esquís de carrera es de 12 pares diarios, alrededor de 2000 por año, bien diferente a la producción de colección: 3000 pares diarios. Cada esquí de carrera se fabrica y controla minuciosamente.
Los cambios en la estructura y diseño general de cada esquí se producen cada cuatro años por indicaciones de la FIS y siempre siguiendo parámetros de seguridad. De esta forma, la actual normativa ha vuelto a rebajar la altura de las placas e interfaces de las fijaciones, ha aumentado los radios de giro y ha subido las alturas mínimas sobre todo en SL. También se aprecian diferencias notables entre los esquís de damas y los de hombres, tanto en su longitud como en su radio de giro y dureza.
Normativa FIS 2008 – 2009 para materiales de esquí alpino de competición:


Aunque existen moldes casi idénticos para los esquís de competición que para los de colección, será el interior y su distribución material lo que variará, empleándose maderas de distinta densidad y elasticidad, titanal, y fibras de vidrio, kevlar, cerámica o carbono. Dependiendo la dureza que se le quiera dar al esquí, este llevará en su interior mas o menos cantidad de material, lo que hará variar sus características y grosor, y el esquí podrá parecer el mismo pero su comportamiento en nieve variará de unos a otros. Cuando se fabrican estas herramientas, cada esquí se controla individualmente y emparejándose aquellos que son mas parecidos, entendiendo que, por su sistema de fabricación, nunca existirán dos esquís exactamente idénticos (por ejemplo, aunque las maderas sean iguales, una porción de esta tendrá mas o menos humedad o número de fibras por sección que otra, incluso del mismo árbol).
Las diferencias no solo se encuentran en el interior si no que también se pueden apreciar en la suela, donde no puede variar el grosor de la misma (delimitado a su vez por el limite que impone el canto), pero si los diferentes aditivos químicos que se pueden añadir al poro del PTX (material plástico de la base), lo que hará que esta sea mas rápida y expulse mejor la humedad, o se adhiera mejor a la nieve. Entre los materiales que predominan en la suela se encuentran el grafito, que ayuda a incrementar la dureza, y a transmitir el calor del frotamiento con la nieve, siendo además antiestático. Hay que saber que estos productos químicos se mezclan con la composición del PTX.
Junto a la distribución del distinto grosor de madera repartido a lo largo del esquí, se añaden unas laminas de fibra de vidrio y/ o kevlar que dotan al esquí de nervio y para contrarrestar este carácter se añade titanal, especie de aluminio, para absorber los movimientos que produce esta fibra y de esta forma amortiguarlos. De esta forma, hay mas fibra de vidrio en los esquís de SL y en los de DH, predomina el metal.
De la misma forma, en Slalom la parte final del esquí, la espátula, es principalmente de caucho, para absorber los posibles impactos de las espátulas con los palos. Como hemos dicho mas arriba, cada esquí se fabrica para las necesidades específicas donde se empleará, teniendo en cuenta las características de algunos deportistas de elite que, con sus ensayos y pruebas de material irán construyendo su material.
Estos deportistas podrán decidir y casi elegir para ellos como debe ser el esquí, probando entre tres durezas diferentes que les propone la marca, y que previamente se han controlado minuciosamente con herramientas de alta precisión, su resistencia a la torsión y flexibilidad, primero en tres grandes tramos y después en cada parte de diez centímetros del esquí. Será después de estas mediciones cuando cada esquí se ordene de acuerdo a sus características físicas y mecánicas.
¿Que fue primero, la técnica o el material?, ¿Quienes fueron los autores del cambio general en los actuales materiales?. Es algo parecido a decidir que fue antes, si la gallina o el huevo y la respuesta a estas cuestiones nos la dieron los jóvenes que se atrevieron a probar materiales mas cortos que los corredores consagrados que no querían saber de nada nuevo pues cada corredor confiará en el material que le haga ganar. Así, los jóvenes que tenían mas que ganar que perder, al ir obteniendo triunfos obligaron a los deportistas consagrados a probar los nuevos materiales obteniendo también triunfos con ellos. (Debemos saber que para un corredor el esquí con el que obtiene sus mejores resultados es el mejor y no cambiara el mismo hasta que se rompa).
Las revoluciones no han podido nunca ser posible sin contar con ideólogos que las teoricen (diseñadores, ingenieros...) y junto a estos, activistas que hagan de la teoría una realidad (probadores, atletas de elite...).
PARTE 3ª -. EL CONTACTO ESQUÍ-NIEVE
Esquiar es poder modificar a nuestro antojo los contactos del esquí con la nieve para obtener los efectos deseados, dirigir, frenar, acelerar, deslizar, etc.… Estos parámetros conocidos según el Memento Francés de la Enseñanza como Fundamentos del Esquí, se dividen en:
- Angulo de pivotamiento
- Centralidad
- Intensidad de la carga
- (Dirección)
- Toma de cantos
Con estos parámetros haremos una conducción del esquí según deseemos y, para manejarlos, haremos uso de nuestro cuerpo mediante la biomecánica que podemos desarrollar con nuestro cuerpo. Ahora nos vamos a centrar en analizar las tensiones y deformaciones que se producen en la nieve a través del esquí y que conducen al manejo de los parámetros antes citados. Este contacto se consigue a través de lo que los esquiadores denominan “apoyos”, y deslizar no es ni más ni menos que ir suprimiendo estos apoyos en un equilibrio dinámico.
Podemos distinguir por lo tanto varias acciones a realizar por medio de nuestros apoyos en la nieve:
- al deslizar, disminuyendo y regulando los apoyos lo máximo posible, reduciendo el ángulo de cantos y el pivotamiento, adaptando la intensidad de la carga, relajando la tensión muscular, apoyándose sobre el punto óptimo, orientar la dirección de la carga, extendiendo las presiones...
- en la curva, el esfuerzo direccional proporciona el apoyo lateral que contrarresta la fuerza centrífuga, y se realiza por la presión sobre el esquí y su deformación, en la variación entre los ángulos de toma de cantos a lo largo del esquí lo que produce el esfuerzo torsor y a su vez el esfuerzo direccional.
En la curva, los corredores disminuyen los apoyos para entrar en ella y los hacen máximos al franquear la pendiente, ya que aquí la fuerza de la gravedad es negativa. Cuando la dirección de la curva no se confunde con su eje, el esquí “deriva”, es decir derrapa, se pierde apoyo y tiempo.
“Los apoyos eficaces apenas frenan al esquí, y la calidad del apoyo dependerá del dominio del corredor o esquiador, capaz de guardar el contacto con la nieve sin frenarse, ya que la necesidad de tomar una dirección en la traza es contraria al control de velocidad, por lo que deberá dosificar los esfuerzos mediante una relajación muscular que no provoque frenada intempestiva o derrapajes innecesarios.”
Gracias a la intensidad de la carga, el esquí aplasta la nieve y facilita la aceleración. Aunque el esquí vibre y se deforme por el roce entre dos superficies diferentes, el apoyo es dinámico e inestable, lo que exige un gran control de la biomecánica. A lo largo de la huella que hace el esquí pivota ligeramente sobre su propio eje, puesto que las fuerzas de frotamiento son diferentes a lo largo del eje longitudinal, no existiendo la curva perfecta en el sentido que la entienden algunos esquiadores con “ausencia completa de pivotamiento”. Siempre se producirá un mínimo de derrapaje y pivotamiento a lo largo de la curva.
“Entrenadores: analizar con “lupa” la huella dejada por vuestros corredores, especialmente en los puntos anteriores donde se haya producido una pérdida de línea. Hallaréis en la nieve la explicación del fallo y luego, en la sala de trabajo, a la tarde, cuando pasemos al PC la filmación de la sesión y con el empleo del software adecuado, (por ejemplo, Dart Fish o similares), encontraremos el movimiento que deberemos subsanar.”
La huella
Para realizar un buen apoyo sobre el canto será necesario que la nieve sea dura o muy dura, en función de la intensidad del apoyo, y por lo mismo, a mayor dureza de la nieve (grano fino), se necesitará un mayor ángulo de cantos con respecto a esta, y también mayor potencia del esquiador, para que se pueda inducir un efecto direccional que describa la curva deseada.
Sobre nieves duras, será sobre el canto y a veces en una mínima parte de la suela o base, donde residirá el apoyo de la huella que dejamos; si la nieve es menos compacta, una parte de esta se desplaza y hace de “colchón” que soportará el esquí, dejando su efecto direccional una huella derrapada. Ya dijimos que, durante los movimientos que se realizan atrás –adelante en la curva y al variar la cantidad de contacto, también se produce un pequeño pivotamiento; la combinación de los factores esfuerzo/efecto direccional, derrapaje y pivotamiento, darán lugar a la trayectoria curva del viraje.
La nieve hay que analizarla antes de la carrera, pues va a proporcionar los datos sin los que no podemos preparar al esquiador de una forma precisa, ya que la dureza de la superficie de apoyo necesita de una determinada intensidad ejercida por el esquiador, incluso puede ser necesario modificar el material en el último momento, eligiendo correctamente el material para cada prueba. Aunque actualmente podemos afirmar que las nieves de competición se endurecen para que la pista se encuentre en idénticas condiciones para todos los corredores, en ocasiones, sobre todo en carreras infantiles y locales, podremos encontrar nieve más blanda, que tras el paso de los esquiadores dejaran muy marcadas las huellas, lo que perjudicará a los corredores que las encuentren, que necesitarán una inclinación lateral que anule la huella profunda y comprima la nueva. Lo que antes se denominaban “roderas” (baches que aparecían alrededor del palo interior en un trazado), hacían mucho daño a los corredores que las sufrían, sobre todo en disciplinas como el slalom especial.
“El apoyo preciso con la presión justa es la regla principal del arte del esquí”
Toma de cantos y radio de giro.
Hemos podido ver la importancia definitiva que tiene el ángulo de toma de cantos en la trayectoria del esquí. Un exceso o un defecto de este movimiento provocarían una frenada ó a un derrapaje y a veces a la pérdida de equilibrio general donde el esquiador puede ir al suelo. Pero la toma de cantos de nada sirve con respecto a la traza deseada, si no va acompañada del aumento o disminución de las presiones a lo largo del esquí. En la gráfica adjunta se muestra la relación existente entre cada ángulo de toma de cantos y cada radio de la trayectoria en el eje de la bota correspondiente.
De esas curvas experimentales deducimos que el radio de la trayectoria no sigue proporcionalmente la variación del ángulo de toma de cantos, y no se trata de una relación directa, ya que existen otros factores que intervienen en el caso, como son los ajustes de la posición del esquiador con respecto al eje longitudinal. El radio de giro no es constante en la curva como no lo es la posición del esquiador durante esta ya que el radio de giro, digamos comercial, se mide en un modelo teóricamente perfecto sobre un viraje cortado y en un tramo corto, y sabemos que en la práctica no es así y el esquiador debe realizar ajustes para adaptarse a la trayectoria.
“Tan importantes como las tomas de cantos serán los movimientos del esquiador atrás – adelante, pues estos modifican las presiones sobre aquellos y actuaran de forma inmediata sobre la dirección de la curva. Los movimientos verticales desbloquean las articulaciones, y ayudan al deslizamiento. A través de estos movimientos el esquiador encontrará la posición mas adecuada en cada momento. Si mantenemos un ángulo de cantos constante, nuestro cuerpo bloqueado hará que se “encarrilen” los esquís, con el peligro que ello representa.”
PARTE 4º LA MOTRICIDAD
La percepción del contacto con la nieve. El esquiador ve la nieve, pero la toca con sus pies y estos transmiten la información necesaria al cerebro que ordenará a su vez al cuerpo los movimientos más adecuados, entendiendo la dureza y textura de la nieve. Los pies son al esquiador, lo que al escalador sus manos. Este sentido de sensibilidad de las extremidades, se denomina sentido “háptico” y es un sexto sentido muy desarrollado en los animales para encontrar su seguridad y sus alimentos.
La mano es la inteligencia sensible al tacto, al igual que los pies, y esta sensibilidad se puede educar, “entrenarla”, para que perciba el efecto que su acción surte en la nieve.
”Los pies están tan sensibilizados como las manos a la sensación de contacto”. Los pies, a través de las terminaciones nerviosas que poseen, registran temperaturas, humedad, texturas y dureza del suelo, etcétera, enviando todas estas informaciones al cerebro, que las procesa y, a través de la educación de los movimientos, el proceso biomecánico dirige a las partes del cuerpo que requieren una acción determinada. Son procesos automatizados, a través de la experiencia del entrenamiento y la repetición del gesto, y que forman parte del acto reflejo del esquiador.
Personalmente recuerdo una toma impresionante de una corredora rusa de descenso en los Campeonatos del Mundo de Sierra Nevada en 1996, al saltar el muro del Paso Jerónimo a altísima velocidad y encontrándose a mitad de trayectoria con un oficial de la carrera, ¿qué hizo?...En un gesto reflejo de defensa en el aire, abrió la cuña….
Todas las informaciones que recoge el esquiador a través de la vista, le hace anticipar la acción, y le permite medir las consecuencias de la misma. El oído, además de alojar el sentido del equilibrio también es importante en la percepción del agarre y de los derrapajes intempestivos. Todas estas informaciones procesadas en el cerebro del esquiador le harán sentir si la bajada va bien o mal, que calidad de apoyo emplea y en definitiva, que posibilidades de éxito puede tener, si es que desciende por un trazado.
El contacto con la nieve se realiza a través del material del material, mediante el sistema de botas, esquís, fijaciones, etc.…por lo que es tan importante tener la máxima cantidad de piel en contacto con la bota, debiendo de ir esta sumamente ajustada por los broches, de forma que cualquier cambio en el apoyo sobre la bota sea transmitido con rapidez al cerebro. La rigidez de la bota es proporcional a la transmisión del apoyo, y en especial es importante para dosificar correctamente la toma de cantos. “Con el entrenamiento se desarrolla una sensibilidad que le hace al corredor más receptivo al contacto con la nieve. Esta hay que trabajarla, educarla, y solo se podrá hacer con el ejercicio combinado de seco (físico) y la nieve, de forma que el corredor desarrolle su sentido propioceptivo que mejorará su condición general y con ello su calidad de apoyos.”
Ser precisos en el contacto esquí - nieve, afinar las sensaciones, sensibilizar el trabajo de cada pie es en definitiva la búsqueda de la eficacia en el deporte del esquí. Conocer los efectos direccionales que surgen de cada movimiento corporal, supondrá dominar el esquí y dirigirlo con precisión hacia donde deseemos. La adaptación para llegar a una sensibilidad fina de los apoyos, pasa por esquiar en cambios de nieve, baches, pendientes heladas, etc..Deberemos después analizar nuestro esfuerzo corporal durante el ejercicio, donde localizamos el esfuerzo, y en que medida responde el contacto.
No olvidemos que la sensibilidad es contraria a la intensidad del esfuerzo (Ley de Weber-Fechner), por eso la necesidad de grabar nuestros movimientos con la ayuda del video y software específico como el conocido Darfish, rememorando el esfuerzo realizado, y comprobando su eficacia. Las tensiones corporales, las manos rígidas , la boca contraida, son síntomas de crispación generalizada: es el momento de detener el ejercicio y comenzarlo con pautas organizadas a baja velocidad, donde seremos capaces de sentir y controlar mejor nuestros movimientos.
“Desabrocharse las botas para fijar la centralidad, esquiar sin visión ,para ejercitar el contacto en los pies, la hepaptica que desarrollaremos esquiando de diversas formas (como muelles, a saltos como los felinos, volando como pájaros…) contribuirá a relajar la tensión de concentración en los movimientos.”
Los pies Que la nieve se une al esquiador mediante los pies, es una obviedad, pero destacable, en cuanto se trata del órgano mas importante de percepción con la nieve, al que le siguen los ojos, los oídos, etc.… Los pies son los que sienten las variaciones de presión, los apoyos que producimos a todo lo largo y ancho del esquí, estos prolongan el pie del esquiador, son una prótesis del mismo (Alain Girier). Su papel es tan importante como las manos en el escalador, este manipula sus presas con la ayuda de materiales técnicos, y el esquiador” pedicula “los efectos que desea conseguir en sus esquís gracias a los pies. Por si solo, el pie tiene una acción motriz, como veremos, y es capaz de grandes esfuerzos, pero también tiene una función coordinada con la acción que ha de desarrollar el resto del cuerpo, especialmente la posición del mismo, manteniendo la actitud adecuada a cada pasaje.
El centro de presiones que generamos actúa sobre el pie, que es un cuerpo elástico, lo deforma, lo encoje y lo alarga, lo retuerce dentro de la bota, y esta a su vez trata de bloquear los movimientos, pero su reacción es transmitida al resto del esquí, a la prótesis que tenemos unida al cuerpo. Prácticamente nos puede dar la impresión que la bota solo permite la flexión y la extensión, pero hay mas movimiento dentro de la bota del que se percibe a simple vista.
Los esfuerzos del pie dentro de la bota Para no hacernos mucho lío, conviene dejar claro algunos conceptos biomecánicos con respecto a los movimientos del pie, por lo que tratare el tema de la forma mas compresible posible para el entrenador. Así, cuando nos referimos a los siguientes términos:
AD, Aducción, significa el moviendo hacia dentro. AB, Abducción, significa el moviendo hacia fuera. PR, Pronación, giro del pie a lo largo de su eje longitudinal hacia el interior SU , Supinación, giro del pie a lo largo de su eje longitudinal hacia el exterior.


Aducción + Supinación……=Inversión
Abducción + Pronación…..=Eversión


Estos movimientos del pie son naturales aunque se haya perdido por la acción del calzado su forma de trabajar; los hombres primitivos descalzos necesitaban de estos movimientos para trepar a los árboles y el esquiador deberá emplearlos en función de las necesidades de envío de esfuerzo y contacto esquí – nieve.
Dentro de la bota los movimientos del pie están bloqueados pero siempre existirá una amplitud de movimiento limitada, ya que:- si bloqueamos totalmente el pie se dificulta la conducción
- si relajamos el sistema se entra en supinación y de una forma pasiva se disminuye el canteo
Hay que ajustar la bota al nivel y a las características biomecánicas del esquiador puesto que aquí, en el tema de la bota, el menor problema redunda en una degradación del conjunto de acciones fundamentales. Los reglajes que se deben emplear son:- los cierres micrométricos
- el canting
- la flexión longitudinal
- la flexibilidad
“Al inclinarnos lateralmente el pie hace una pronación por el exterior y una supinación por el interior, que aumenta el efecto direccional del esquí”
La toma de cantos se hace por eversión del pie exterior y por inversión del pie interior y se regulariza por la pronación o la supinación. Una asociación de eversión e inversión al mismo tiempo mal realizada en la inclinación produce un pivotamiento de la pierna hacia el interior y disminuye la toma de cantos, colocando el esquí de forma favorable para el derrapaje. De esta forma, está claro que no puede haber eversión e inversión, como no se puede pivotar y crear efecto direccional en el mismo sentido. Finalmente, son las personas fundidas con su material y la nieve las que harán las curvas, tan particulares y diferentes como son los individuos.
Bibliografía- Ø “L’entraineur de ski Alpin”, Georges Joubert
- Ø “Le ski alpin”, François Roux
- Ø “Qu’est,ce- que l’homme”, Ferry y Vicent
- Ø “L’Entraineur francais de ski alpin”, AFESA. Varios números y autores. 2000 – 2008
- Ø “Memento de le ski francais”, ENSA. 2006. Manual y CD – ROM.
- Ø “Ski Alpin de Competition 2009: approfondissament du memento 2006”. ENSA, AFESA, FFS. Versión DVD.
- Ø Anotaciones personales 2º Congreso Nacional de Entrenadores Franceses, ENSA – AFESA, Chamonix, octubre de 2008
Quiero finalmente agradecer la colaboración desinteresada que me han prestado los señores Philippe Rimbod (Developpement Course Dynastar), Johan Vailii y Georges Bregeon (Recherche et Innovation Rossignol), Gerard Gautier (Université de Grenoble, Presidente AFESA), Claude Jacot (Director de Montaña ENSA) y Luis Anias (CEDI Sierra Nevada), así como todos los esquiadores que me han abierto los sentidos con sus curvas. A todos ellos, muchísimas gracias.
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