Regular la presión, sí pero... ¿Cómo?

Regular la presión, sí pero... ¿Cómo?

carolo  carolo » Artículos, fricción, fuerzas, presión » Publicado el 24/11/2008
La semana pasada hablábamos de simplificar a la hora de explicar qué hacemos al esquiar, y decíamos que basta con poner presión y quitar presión para llevar a cabo multitud de gestos muy complejos. Bien, hoy toca extendernos un poco más sobre cómo se regula esa presión de la que hablábamos. Tengamos en cuenta que la presión que nosotros podemos ejercer con nuestra propia fuerza muscular es mínima, y la mayor parte de ésta vendrá de las propias fuerzas de la gravedad, de la energía cinética que lleva nuestro cuerpo y de la fuerza centrífuga que se genera a lo largo de la curva. Es decir, nosotros, más que "ejercer" presión, más bien, la generamos, la dosificamos y la regulamos; juas, la "ponemos" o la "quitamos" de manera activa o pasiva, jugando con esas fuerzas internas y externas.





La semana pasada hablábamos de simplificar a la hora de explicar qué hacemos al esquiar, y decíamos que basta con poner presión y quitar presión para llevar a cabo multitud de gestos muy complejos. Bien, hoy toca extendernos un poco más sobre cómo se regula esa presión de la que hablábamos. Tengamos en cuenta que la presión que nosotros podemos ejercer con nuestra propia fuerza muscular es mínima, y la mayor parte de ésta vendrá de las propias fuerzas de la gravedad, de la energía cinética que lleva nuestro cuerpo y de la fuerza centrífuga que se genera a lo largo de la curva. Es decir, nosotros, más que "ejercer" presión, más bien, la generamos, la dosificamos y la regulamos; juas, la "ponemos" o la "quitamos" de manera activa o pasiva, jugando con esas fuerzas internas y externas.

Existen infinidad de gestos y recursos técnicos para ello; principalmente son:

Las fuerzas externas son los principales factores que contribuyen a que podamos ejercer mayor o menor presión sobre los cantos y las suelas de los esquís. Durante la curva nos limitamos a jugar activamente con estas fuerzas empleando los gestos técnicos que conocemos.

En suma, podemos decir que casi cualquier movimiento que llevemos a cabo al esquiar va a influir sobre la presión que llegue a los cantos y, casi más importante, en cómo se distribuye esa fuerza a lo largo de los esquís. Si sabemos emplear estos gestos - o si los estamos aprendiendo - podemos, mejor que analizar el movimiento en si, tratar de sentir la cantidad de presión que percibimos y regularla cuidadosamente para que nuestro esquí sea más eficiente... Como decíamos la semana pasada, simplificando: más presión significa más control; menos presión, más deslizamiento

Y por hoy ya hemos escrito suficiente... Hasta la semana que viene

¡Buenas huellas!

Carolo © 2008