Mis cinco sentidos
Hoy no quiero hablaros de esquí como deporte. No quiero relataros un itinerario para esquiarlo. Quiero describiros una serie de lugares, en los que vuestros sentidos pueden disfrutar. Ver, oír, oler, palpar, paladear o escuchar. Podréis contemplar esos preciosos paisajes, rocas, arboles e incluso animales en uno de los sitios mas preciosos del mundo. Oler el aroma de la montaña, ¿alguna vez esquiando os habéis parado a oler? ¿A probar a través del gusto esos aromas? Bueno eso vamos a intentar hoy, no se si me saldrá.
Bueno como decía en un post de por ahí… para mi no hay una pista, o bajada favorita en los dolomitas… aunque si que tengo algunos descensos o lugares especiales. Voy a intentar enumerar algunos. Aunque doy por seguro que muchos se me quedan en el tintero.
Lagazuoi – Armentarola
Que lujo es bajar por pistas así. En serio. No me extraña que este tan enamorado de toda la zona. La subida al Lagazuoi, como explique en el pasado articulo es preciosa. El desnivel es brutal. Pero la bajada es sencillamente impresionante. Se ve el valle de cortina poblado de un blanco majestuoso, adornado por tantos arboles, tantos abetos, es precioso. Pero a medida que bajamos, nos inunda la belleza. Yo sinceramente no se donde guardarla, y me sobrepasa, no puedo abordar tantos detalles, tendría que ser artista o escritor para poder narrároslo mejor.

La tarde que cae sobre las rocas y los cañones que recorremos en esta bajada, se muestra de color. Tiñe de naranjas y rosas todo el descenso. Hace que se inunden los ojos de belleza. Incluso se llega a mascar algo de melancolía. Pero lo que mas me gusta de esta bajada es el pequeño puente que se queda a un lado, casi al final de la bajada, en medio de un gran cañón, cruzando un pequeño arroyo. Solo ahí en medio, con la soledad como compañero.

El
silencio te hace disfrutar del mismo silencio. Del leve sonido del
agua que se ahoga en el arroyo y que a veces, tímidamente, nos
acompaña. Esta ahí, para que notemos que aun, el tiempo
no se ha detenido en medio del paraíso. Esto algo que no se
puede pagar con nada tangible, solo con nuestro silencio. Mi
emocionado recuerdo me hace respirar todavía mas lento
mientras escribo esto.
Seceda
– Ortisei
Esta
bajada es algo diferente a la anterior. Aunque parecido en su
morfología, transcurre por cañones, aquí lo que
reina son los sonidos, que a mi personalmente, me encanta compartir
con los amigos.
Me encanta pararme, hacer fotos a todo
al cañón, las cascadas, la gente y la naturaleza.
Detenerse junto a la música de los refugios, bailar con los
compañeros sobre los esquís, Oler la comida que allí
cocinan , y tampoco esta de mas sentarse a comer, y disfrutar de un
buen plato de pasta, mientras las notas tirolesas suenan de fondo.

Las
cascadas heladas abundan el cansancio en las piernas, si no paramos
mucho, quizás también. Son 10.5 km de bajada. Hay
partes realmente estrechas, con precipicios a un lado u otro, que nos
dan una sensación de seguridad irreal. Realmente uno puede
llegar a pensar que tanta belleza no nos puede hacer daño. El
valle, ante nuestros pies, se pierde en el horizonte. Un sitio
magnifico, para ser compartido.
Ra
Valles (Cortina)
Todo
el valle de Cortina emana algo especial. Es esquiar en un sitio
realmente hecho para disfrutar. No se describirlo, porque hay que
vivirlo, hay que sentirlo. Para acercarnos a las sensaciones y a como
describir este ambiente, os voy a poner el ejemplo de paladear
lentamente un buen vino. Sabes que te va a gustar solo porque en la
barrica ha fermentado y lleva dentro mucho tiempo viviendo,
adquiriendo los sabores y aromas de la madera. Eso es lo que pasa en
este valle. Que para descubrirlo, para que te llene por dentro, hay
que recorrerlo lentamente, con calma, para que evolucionen las
sensaciones dentro de ti.

Pero Ra Valles tiene algo especial. No es la parte mas deportiva de Cortina, eso esta claro. Este lugar se situá en lo mas alto de la Tofana. De hecho solo tiene un acceso y una salida. Digamos que es un plató por encima de una montaña a la cual solo se accede mediante un telecabina, y solo se desciende, por la pista negra con mas pendiente que en mi vida he afrontado. Pero allí arriba el silencio es el rey. Domina el viento sobre nuestra cara, la poca gente, la gran acumulación de nieve y la ausencia de vida. Aunque el espíritu de la montaña esta aun mas presente aquí. Estamos a mas de 3000 metros, y se nota la ausencia de todo menos del silencio. El silencio, que domina la montaña, o la montaña domina al silencio, como instrumento para sentir su poder y majestuosidad. Aquí es uno de los sitios donde el ser humano se puede sentir tan pequeño, tan insignificante con respecto a las formas tan caprichosas de estas montañas, que se siente aturdido, embriagado, superado e incluso relajado por no poder hacer nada contra la reina de las montañas.

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